La parábola del crecimiento de la semilla-Marcos 4:26-29

MARCOS 4: 26-29 

26 Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; 27 y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo.  28 Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; 29 y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.

 

REFLEXIÓN: Esta es otra parábola que trata sobre el crecimiento del reino de Dios. Cuando Jesús fue Galilea a predicar sobre el evangelio, decía: El tiempo de Dios se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado. Arrepiéntanse y crean en el evangelio (Marcos 1:14-15); observamos en el libro de los hechos que a medida que las personas escuchaban el mensaje de salvación, creyendo que Jesús era verdaderamente el Mesías, comenzaba a crecer el reino de Dios (Hechos 4:4), el cual era diferente al reino que esperaban la mayoría de los judíos, un reino político. Sus once apóstoles y otros discípulos, una vez que Jesucristo sufrió, resucitó, partió al cielo y fueron llenos del Espíritu Santo, se encargaron de expandir ese mensaje del reino. Jesús, compara ese crecimiento del reino con un hombre que siembra una semilla en la tierra, y se va a dormir, en la noche la semilla brota y comienza a crecer. El hombre duerme y la semilla crece, pero el no sabe como internamente ocurre ese crecimiento, pues es Dios quien da el crecimiento. De la misma forma no sabemos cómo internamente ocurre en el corazón de una persona muerta cuando el Espíritu Santo produce el nuevo nacimiento, corazón de piedra pasa a uno sensible que escucha la voz de Dios. En la conversación que Jesús tiene con Nicodemo, le dice: De cierto, de cierto, de digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios(Juan 3:5) y también le dice: El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu(Juan 3:8).

El hombre puede quitar la maleza, buscar abono, regarla con agua, pero únicamente Dios es quien produce el crecimiento, así se expresa en 1 Corintios 3:6-7, “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento”. 

Al final cuando la planta pasa por todo el proceso de crecimiento estará madura, y será el tiempo de la cosecha, por lo tanto, se puede meter la hoz, para que recoger los frutos, así es el reino de Dios crecerá y crecerá, pero llegará un tiempo donde se recogerán esos buenos frutos y se irán a los graneros del Padre. Esta sección final se refiere a la consumación de los tiempos. Jesús dijo: Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre (Mateo 13:43).

 

Que la gracia del Señor Jesús, este con todos vosotros.

 
Consejo Útil: Lee Marcos Capítulo 4
 
Elaborado por Pr. Jair Sánchez O.
Ministerio El Mensaje de Jesús
 
 
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