La parábola del siervo vigilante-Lucas 12:35-40

LUCAS 12:35-40

35 Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; 36 y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida. 37 Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. 38 Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. 39 Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. 40 Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá.

REFLEXIÓN: Esta parábola está conectada a la del siervo fiel e infiel (Lucas 12:41-48) por la pregunta que hace Pedro en el versículo 41 “Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos?”. Es única en Lucas, aunque algunos comentaristas la encuentran paralela con la parábola del dueño de la casa en Marcos 13:33-37, los detalles no son idénticos, pero el tema central en las dos parábolas si lo es.

Su tema central es la preparación como discípulos para la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo desde los cielos. Esto implica que el llamado de Jesús a sus discípulos es a no bajar la guardia, a velar y más cuando estamos en un mundo que trata de seducir constantemente a los cristianos para volver atrás, sometiéndolos otra vez a esclavitud.

En los vers. 35-36 nos dice que ceñidos nuestros lomos y las lámparas encendidas para cuando llegue el señor de la casa que está en una boda, le abran la puerta en seguida, es señal de estar preparados con nuestro ropaje ajustado y listos como para un viaje para recibir a nuestro Señor y las lámparas encendidas, significan la necesidad de preparación en consagración y obediencia dando el fruto que Dios quiere, así como las lámparas encendidas de las vírgenes sensatas de la parábola de las diez vírgenes, estaban preparadas, no dormidas, ni distraídas, sino con la lámpara y suficiente aceite (para más ampliación puedes leer la parábola de las diez vírgenes Mateo 25:1-13).  

En el vers. 37 se llama a sus siervos bienaventurados, si los encuentra velando cuando llegue su señor, así de la misma forma, todos aquellos siervos que se encuentran en vigilancia y fidelidad, haciendo lo que nuestro Señor nos envió hacer, es decir, dando sus frutos y confesando el evangelio del reino, siendo fieles al Señor, no fornicando con otros dioses; ese dios puede ser el amor al dinero, pues se convierte en idolatría (Colosenses 3:5). Y se habla que el señor se ceñirá y nos sentaremos en la mesa y nos servirá. Esto no debemos confundirlo, sino entenderlo en el ámbito espiritual. Pues el Señor Jesucristo lo hizo con los apóstoles como está descrito en Juan 13:1-20, pero vemos específicamente en Juan 13:15-17 “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis”.

En el vers. 38 se repite la palabra bienaventurados son aquellos siervos que, aunque venga en la segunda o tercera vigilia los encuentre así. Los judíos dividen la noche en tres vigilias, y posiblemente llega en la segunda, pues en la primera aun se desarrollaba la boda.

En el vers. 39 nos habla que debemos estar preparados, así como ese padre de familia que no sabe a qué hora de la noche llegaría un ladrón, entonces velaría. De igual forma no sabemos ni el día ni la hora, pero se nos llama a vigilar constantemente.  

En el vers. 40 está la temática central “estad preparados”, este llamado lo encontramos en diferentes lugares, siempre se nos advierte que velemos, para que no nos encuentren dormidos o distraídos, así como lo encontramos en Mateo 24:36 “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”, también en Lucas 21:34-35 “Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra” y en otra cita en 2 Pedro 3:10 “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”. Es un llamado muy directo y sincero a no descuidar esta salvación tan grande, que prestemos más atención al mensaje que hemos oído, no sea que nos extraviemos (Hebreos 2:1).

Elaborado por Pr. Jair Sánchez O.

Ministerio El Mensaje de Jesús

 

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